5 de julio de 2013

Lo difícil es el reposo o de la hercúlea tarea de permanecer quieto

Todo cambia inexorablemente sin importar en absoluto que alguna parte de ese "todo" no quiera. Estamos inmersos en un Universo interrelacionado que no para de cambiar. Para empezar sabemos que se expande desde hace una cantidad de tiempo incomprensible para nosotros.

Dentro de un sistema formado por partes más pequeñas, con diferentes configuraciones, etc.., se hace difícil defender desde un razonamiento lógico la creencia de que al modificar alguna pieza, no afecte en absoluto al resto de componentes y, por tanto, a la totalidad en si.
Lo difícil es no moverse, no cambiar.
Muchas veces pensamos que la postura conservadora consiste en no hacer nada, tan solo seguir como hasta ahora. Esto no es posible. La "no acción", o la irresponsabilidad de descargar toda decisión en el entorno, no evita el movimiento, solamente evita decidir a dónde se va, pero se va igualmente. Empeñarse en creer que todo sigue igual o que la invariabilidad es posible, supone invertir una ingente cantidad de esfuerzo para lograr sentirse quieto (y tranquilo). Esto es una falacia, una ilusión.

19 de junio de 2013

De rankings y prestigios en la Ciencia.

El prestigio, ejemplo de intento de cuantificación de una variable cualitativa.
Bastante a menudo escucho (o leo) a gente acudir a clasificaciones y rankings mundiales de universidades, basados en publicaciones de artículos, para apoyar sus razonamientos, como por ejemplo, afirmar que ciertas universidades no tienen suficiente prestigio porque no tienen suficientes publicaciones. Como muestra empírica de su pobreza formativa. Dicho esto, ya no se puede discutir, pues se da por supuesto que este es un criterio, el de las publicaciones científicas, incuestionable y el tema quedaría zanjado.

Sin embargo, no estoy de acuerdo ya que en el ámbito de la lógica y la racionalidad, solamente se puede dar por verdadera una conclusión obtenida en base a las premisas cuando sea la única posibilidad siempre que las premisas sean ciertas. Para rebatir o poner en duda el razonamiento anterior me valdré de los mismos instrumentos que utilizan quienes defienden tales afirmaciones, ya que en caso contrario podrían acusarme de de falta de rigor y empirismo, o lo que es peor para ellos, de subjetividad.

11 de junio de 2013

Meditación, sociedad y creatividad

Parte I. Meditación.

Cuando mi hijo Iago tenía menos de cuatro años me preguntó qué era un minuto, ya que le acababa de decir que tendría que esperar unos minutos por algo que me pedía. Como era un niño muy charlatán le propuse un juego: Le dije que desde el momento en que yo dijese "ya" empezaría a contar un minuto y no podría hablar hasta que le avisase, aquel momento de silencio sería un minuto. 
Al inicio del juego se quedó, además de callado, prácticamente inmóvil, como esperando a que pasase algo especial, mirando intrigado alrededor. Al cabo de unos segundos, no había pasado el minuto, acercó lentamente su cara a mi oído y me susurró: "¿falta mucho?"